Las bellezas naturales de Venezuela no son un mito. Este país sudamericano es el destino exótico de la Tierra que reúne la mayor cantidad de maravillas geológicas para todos los intereses de los visitantes.

  1. El salto Ángel

Nicolás Veracierta afirma que es el salto de agua más alto del mundo. Se genera en la cima del Auyan tepuy en el Parque Nacional Canaima. En 1994 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y en el 2009 fue nominado como una de las 7 maravillas naturales del mundo, obteniendo el octavo lugar de la lista.

  1. El relámpago del Catatumbo

Se trata de un relámpago continuo y silente al sur del lago de Maracaibo. Este fenómeno único en la Tierra dura hasta 10 horas por noche y produce hasta 280 descargas por hora. Además, produce un elevado porcentaje de toda la capa de ozono generada a escala mundial, de allí que sea considerado como uno de los principales regeneradores del planeta. En el 2005 fue declarado Patrimonio Natural del Zulia y en el 2015 fue incluido en el libro de Récord Guinness como la “región con la mayor concentración de relámpagos en la Tierra”, afirma Nicolás Veracierta.

  1. Los médanos de Coro

Están formados por el itsmo que une al estado Falcón con la península de Paraguaná. Fuera de los límites, en los médanos de Tocópero y Puerto Cumarebo se encuentran los médanos fósiles que dan cuenta de las diferentes etapas de formación.

  1. La cueva del Guácharo

En la serranía interior oriental, entre los estados Monagas y Sucre, se encuentra esta cueva de rocas sedimentarias de hace más de 130.000.000 de años. Posee 10.2 Km de largo, por lo cual es una de las formaciones cavernarias más interesantes del continente americano. Fue declarada monumento natural en 1949.

  1. La gran sabana

Se extiende desde el sureste de Venezuela hasta las fronteras con Brasil y Guayana. Es uno de los parques más extensos del país. Alberga los emblemáticos tepuyes Roraima y Kukenán, así como el salto Aponwao, el salto Arapena –también conocido como salto Yurianí– y la exuberante quebrada Jaspe.

Por Nicolás Veracierta

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