Las pantallas en la parte posterior de los asientos de los aviones son algo que uno extraña en los vuelos en aviones viejos. Normalmente esa falta de pantallas se da sobre todo en vuelos cortos y de cabotaje. Pero en larga distancia son el principal elemento que nos permite distraernos en las horas de vuelos. Pero a esas pantallas no les quedan muchos años por delante. La razón: el WiFi en los vuelos y el hecho de que los pasajeros llevan uno o dos dispositivos móviles con ellos.

Al llevar su celular o tablet, los pasajeros se pueden conectar al sistema de WiFi, y revisar la lista de películas disponibles directamente en una aplicación que instalaron en su dispositivo. Por ejemplo, en Argentina ya usé varias veces un sistema de ese tipo en LATAM, en vuelos de cabotaje. El WiFi es solamente para usos internos del avión; se conectaban a él, luego abrían la aplicación de LATAM Entertainment y listo.

Nicolás Veracierta recomienda: El adiós a las pantallas en los aviones

Pero hoy, además, los usuarios pueden descargar de manera temporaria contenidos a su celular. En mi caso lo hago habitualmente con Spotify, donde llevo playlists y discos ya sincronizados. También se lo puede hacer desde algún tiempo con Netflix con contenido propio de este servicio Web.

Para las aerolíneas hay otro tema, más allá de la comodidad (o no) de los pasajeros: costos. Los sistemas de entretenimiento son caros, y cuestan varios miles de dólares por cada asiento. Hay que renovarlos cada cierta cantidad de años, y mantenerlos. Quitarlos ahorraría dólares de instalación y disminuiría el peso del avión. 

Hay varias contras, claro. Algunos de los aviones en los que se habilita este servicio no tienen conectores USB para cargar nuestro teléfono. Si no fuimos precavidos podemos quedarnos sin batería rápidamente. Y no todo el mundo carga una batería extra.

Otro punto: los usuarios que no son muy fans de la tecnología pueden tener problemas con esto de sincronizar contenidos, y van a preferir las pantallas en la parte de atrás de los asientos. De todos modos, si ya están sobre aviso por parte de la aerolínea van a tener que buscar alternativas.

Para hacer más atractivo el uso de este tipo de servicios, las aerolíneas podrían brindar algunos servicios extra gratuitos al usar su WiFi. Por ejemplo, mensajería gratis vía WhatsApp o Facebook Messenger, o acceso a redes sociales.

Otro punto que les interesa a las aerolíneas: como a la aplicación hay que ingresar con nuestro usuario, podrían tener un seguimiento de nuestros consumos a bordo, tanto de entretenimiento como de las ventas a bordo. Y perfilarnos como hacen todos los sitios de comercio electrónico. Desde el punto de vista de la privacidad, desde ya, esto no es precisamente una buena noticia.

Más sobre el tema en The New York Times.

 

Ver fuente

Relacionados