El sistema de buses de media y larga distancia está en crisis en muchos países. Estados Unidos también se suma a esa tendencia, y lo hace con su marca más famosa: Greyhound. Sus micros son famosos porque seguramente los habrán visto en muchas películas. Al igual que en otros países, la razón que dispara la crisis actual es el crecimiento de las compañías aéreas de bajo costo. Para los viajes más largos cada vez tiene menos sentido optar por los micros, tanto por razones de costo -no hay tanta diferencia de precios- como de conveniencia -desde ya los viajes son mucho más cortos en avión.

Greyhound presenta, por supuesto, una serie de diferencias que corresponden con las particularidades de Estados Unidos. El país nunca desarrolló una red de buses de alta calidad. La enorme presencia del auto llevó a que los sectores de mejor poder adquisitivo se volcaran a ellos para sus viajes. Los micros quedaron para los sectores de menores ingresos. Por ello, Greyhound nunca se destacó por el aspecto de sus buses y terminales.

Y si bien las aerolíneas de bajo costo tienen su parte en este contexto de crisis de Greyhound, otro punto es el crecimiento de las empresas de micros que ofrecen precios muy bajos para viajar entre distintas ciudades. Los habrán visto en ciudades como New York, donde salen de las zonas cercanas a Penn Station, en micros que ni siquiera tienen el nombre de la empresa en los costados. Los pasajes se venden por Internet, e incluso el mismo chofer hace el control de los pasajes. Es un servicio de baja calidad, claro, pero muy económico.

Greyhound arrastra además una deuda bastante importante, además de un flota de vehículos que necesita renovación. Pero también tiene puntos interesantes, como terminales situadas en muchas ocasiones en lugares interesantes de los centros de las ciudades que conectan. El dueño actual de la compañía, la firma inglesa FirstGroup, tiene pensado vender muchas de ellas.

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