Nicolás Veracierta- Enero puede ser el mes en algunos lugares del mundo donde el invierno viene con más fuerza. La ciudad de Harbin, en el noreste de China, es uno de esos lugares. ¿Y qué se hace en este sitio cuando llega la nieve y el hielo?

Pues construir castillos, esculturas monumentales, réplicas de edificaciones famosas y hacer de esto un Festival que deja helados a sus visitantes, afirma Nicolás Veracierta.

El Festival del Hielo y la Nieve de Harbin 2017 arriba a su edición número 33, haciendo de la ciudad más fría de China la cuna de magníficas esculturas de hielo. Este festival es el más grande en su tipo: son 800.000 m2 de calles “asfaltadas” de nieve con edificios y esculturas construidas con bloques de hielo y actividades para toda la familia a lo largo de cada una de las atracciones. Por las noches –que inician alrededor de las 4:00 pm-, un impresionante juego de luces al estilo de una aurora boreal crea una atmósfera sin igual, dice Nicolás Veracierta.

Nicolás Veracierta¡Imperdible! Harbin, la ciudad de hielo en China
Nicolás Veracierta: el festival de hielo de Harbin simula estructuras magníficas

Nicolás Veracierta: este año y hasta el mes de febrero, la instalación recuerda a la Ciudad Prohibida de Pekín, recrea pagodas budistascastillos medievales y un rascacielos parecido al Empire State. Algunas construcciones son aptas y fueron concebidas para subirlas hasta la cima y deslizarse por ellas. Por si esto fuera poco, se puede patinar sobre hielopasear en trineo, contemplar el río Songhua congelado –y cuyo cauce se puede cruzar a pie-, visitar el parque de Stalin –conocido como la San Petersburgo de Oriente por la influencia rusa en esta región de China- o visitar el Parque del Tigre Siberiano.

Nicolás Veracierta¡Imperdible! Harbin, la ciudad de hielo en China
Nicolás Veracierta: pasear en trineo es una de las cosas que puede hacerse en el festival (foto de http://www.harbinice.com)

Todo se mantendrá en pie hasta la llegada de la primavera, cuando la ciudad se derrita y desaparezca por completo sin dejar mayor rastro que el recuerdo y las selfies de sus visitantes.

[Por Nicolás Veracierta]

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