Lanzarote es la tercera isla más poblada de Canarias y cuenta con paisajes espectaculares y endémicos que la llevaron a ser declarada Reserva de la Biosfera de la Unesco en 1993. Recorrer este lugar es saborear el mar y la tierra volcánica, la naturaleza y el arte, y sobretodo el orgullo de los lanzaroteños.

La isla de los volcanes” es, quizás, uno de los territorios más protegidos del planeta y sus habitantes invitan al turista a participar en esta preservación. De allí que, aunque es uno de los sitios más turísticos de España –por ser considerada una ciudad de eterna primavera-, es también uno de los lugares que conserva sus bellezas naturales intactas.

¿Qué ver en Lanzarote?

A diferencia del resto de las Islas Canarias, Lanzarote se distingue por su extenso patrimonio histórico-artístico distribuido en castillos, conventos, casas señoriales, casas religiosas, monumentos, museos y galerías. Estos, por ser lugares únicos en el mundo, son los más visitados:

  • Casa José Saramago: fue definida por el mismo Saramago como “una casa hecha de libros”. Allí pasó gran parte de su tiempo en sus últimos 18 años. El espacio más visitado de la casa es el estudio/biblioteca en donde inició la escritura de Ensayo sobre la ceguera. Sus diarios fueron escritos en ese espacio y se llaman Cuadernos de Lanzarote.
  • Museo Agrícola “El Patio”: recoge información de la cultura y tradiciones lanzaroteñas así como datos sobre la agricultura en tierras volcánicas y prácticas emblemáticas como la elaboración de cerámicas.
  • Museo de la Piratería: la fortaleza de Santa Bárbara es hoy un museo que muestra la historia de la piratería en Teguise y la piratería internacional en Canarias.

Si prefieres visitar los espacios naturales, el Parque Nacional de Timanfaya es un increíble paisaje volcánico que se asemeja a la superficie de la luna. Su gama de colores única va desde el rojo hasta el negro pasando por los ocres y naranjas.

Por otro lado está el mar: playa Papagayo es un sitio casi virgen con arenas blancas y aguas cristalinas en tonos verdes.

Y no puedes despedirte de Lanzarote sin probar sus vinos con denominación de origen, bien sea en los populares chiringuitos o recorriendo las bodegas más afamadas de la zona.

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